Spanish poem
El frasco de perfumes
by Alfonsina Storni (1892–1938)
Había llorado mucho y sin saber porqué... Estaba neurasténica, cansada, no sé...
Una melancolía que era como un puñal Clavado en el cerebro me hacía mucho mal.
Parecióme que había un lazo de crespón Amortajando viva la paz del corazón.
Hacia el libro que adoro mis dos manos tendí Y volvieron mis manos vacías hacia mí.
Y entonces en el búcaro mi mano se posó Y nerviosa, una rosa de fuego deshojó.
Y fué la rosa-fuego destrozada después Un reguero de sangre que moría a mis pies.
Y jugué con las gotas de sangre bermellón Como la neurastenia jugaba en mi ilusión.
Píselas una a una con la punta del pie Y sobre su cadáver diminuto lloré.
Fatigada del juego fuíme hasta el tocador, Me había puesto pálida el pálido dolor.
Y tenía los labios blancos como el azahar Un azahar de novia que se va a desposar.
Y pensé que el dolor era un novio sutil Que gustaba de azahares hecho en labio febril.
Y en el plateado espejo de bruñido cristal Puse un beso de hielo sobre el azahar fatal.
Después mi mano inquieta todo lo revolvió... Un frasco de perfumes hasta el suelo rodó.
Estrepitosamente se quebró su cristal Muriendo en una lenta notita musical.
Y, liberto, el perfume ascendiendo hasta mí Quiso inundarse toda, toda, en su frenesí.
¡Oh, milagro divino de libélula azul Que puso en mi tristeza dos alitas de tul!
¡Oh, contraste bendito, fresquísimo y gracil Que abrió entre los azahares cien claveles de Abril!
¡Primavera! Tu soplo en mi alma se volcó Y vencida mi alma, toda se te entregó!
Me hablaste de praderas, las tragiste hasta mí, Y loca, largamente, me reí... me reí...