Versos Spanish Almafuerte Alfredo L. Palacios

Spanish poem

Alfredo L. Palacios

by

Listen in the reader

8.—Que tu vida sea una vida, y no un fenómeno cerebral; o de los que te odian o de los que te aman.

17.—A los hombres se les conoce por lo que desean, no por lo que les acontece.

7.—El que llegó sin haberlo pretendido, no es el hijo de sus propias obras.

10.—Las famas casuales son semejantes a los hijos que se engendran en un lecho público.

11.—Las hojas secas y las golondrinas suelen besarse en los aires.

12.—Todo lo inconsciente se somete a las circunstancias con sumisión relativa a su inconsciencia.

1.—No te preocupe la murmuración, nada más que en la parte de verdad y de razón que ella tenga.

2.—Refiere todos tus actos al bien ajeno; pero, muy pocos de ellos al juicio ajeno.

3.—Sé discreto, prudente y conciliador; pero, no tanto, que reniegues de ti mismo.

4.—El que tiene un concepto humano de las cosas, no se debe al qué dirán, sino a sus propias ideas.

6.—No tengas el afán de parecer, sino el afán de ser.

7.—Cualquiera cicatriz es honrosa; porque supone la curación de alguna lacra.

8.—No seas cínico; pero, tampoco, seas hipócrita.

10.—Que tu alma sea buena, y tu mano llena de suciedades esparcirá perfumes de nardo.

14.—No seas ciudadano correcto e inofensivo: sé hombre útil y azotador de inútiles y perjudiciales.

19.—Trabaja, pues, para que alguien, a quien no verás nunca, no trabaje jamás.

26.—No hagas como aquéllos que se mutilan por miedo a los hijos: sé padre de algo.

4.—A mayor suma de afectos, mayor suma de posibilidades de vida dentro de la sociedad.

9.—Los sentimientos son armas de dos puntas: la una que es esponja empapada en bálsamo, y la otra que es esponja, también, pero empapada en vitriolo.

1.—Vayáis por donde vayáis, recatad en lo más impenetrable vuestro itinerario.

4.—La ley del egoísmo es ésta: someter o someterse: perseguir o seguir; anular o endiosar; crucificar o adorar; proyectar sombra o tenderse a gozarla.

7.—Lo silencioso sobrecoge.

17.—Sobre todo no derrochéis ni vuestro amor, ni vuestro odio, ni vuestra elocuencia.

2.—Aceptarás todo lo que te ofrezcan tus amistades, sea lo que sea, menos tu defensa: hombre que necesita de abogados, hombre perdido para siempre.

8.—No seas hijo de nadie; porque nadie siente la paternidad como ella es.

9.—Sólo con buenas acciones se neutralizan las malas acciones...

El hecho mata al hecho; pero la palabra lo deja subsistente y más lo agranda cuanto más lo niega.

10.—La palabra más evangélica, sobre una vida maltrecha y dolorida, es como un apósito polvoreado de vidrio, aplicado sobre las úlceras de un leproso.

12.—La virtud que no es una evidencia indemostrable, deja de serlo, en cierta manera.

14.—Procede como la naturaleza, que es como procede Dios; persistiendo en el hecho silenciosamente.

15.—La sociedad es como los sordomudos, que más entienden los gestos que las palabras: no oye, ve.

16.—Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.

20.—No seas carga nunca, que es la condición más miserable a que puede llegar un hombre.

21.—Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.

22.—Nada más cómico que una viuda; porque solloza para que la consuelen.

6.—Nuestros semejantes más felices no son tales semejantes nuestros.

10.—Nunca podrás ser amigo, recuérdalo bien, de aquél que no entiende plenamente lo que dices.

12.—El hombre se debe a todos, no a uno sólo.

14.—Hay que despojarse poco a poco del barro de bestia que todavía nos agobia.

1.—El hombre es un animal doméstico: civilizarse es domesticarse.

7.—La mentira, lo que no es nada más que en apariencia, ha hecho al progreso, como lo que no hay de toro salvaje en el buey, hace los surcos.

9.—Más, muchísimo más ha realizado el hombre con su segunda naturaleza que con su naturaleza misma.

11.—De manera que suprimirlos sin substituirlos, es tan estúpido como arrojar al fuego todas nuestras ropas, cuando no tenemos otras de repuesto.

12.—Arroja tus muletas cuando ya no las necesites, como lo hizo Sixto V.