Spanish poem
A Martín de Porres
En vano, gran Martín, la Noche fría vistió tu rostro con su sombra oscura; mas que la nieve era tu alma pura, y más clara que sol de mediodía. Y hoy en la gloria perennal te alegras, mientras gimen sin tregua en el profundo mil y mil que tuvieron en el mundo los rostros blancos y las almas negras. Si, como vil, el orgulloso suelo y como infame, tu color rechaza, igual es en honores cada raza en la feliz república del cielo. Y hasta permiten las divinas leyes que aquellos cuya vida más se humilla allá reciban más augusta silla, del mundo esclavos y del cielo reyes. ¿Qué corona de sol resplandeciente hay que perder su resplandor no tema, ante la luz de la inmortal diadema que hoy enguirnalda tu gloriosa frente? Y son nuestras mas fúlgidas estrellas bosquejo apenas y confusa sombra de esas que tú, como brillante alfombra, o cual dorado pavimento, huellas.