Spanish poem
A una amiga
Bajan sobre mis dolores tus palabras de consuelo, como el rocío del cielo sobre las marchitas flores. Y mis tormentos suaviza tu plática consolante, como adormece al infante el canto de la nodriza. ¡Ah! no calle todavía tu süave voz piadosa, que en blando sueño reposa al oírte el alma mía. En dormida mar serena ir me parece bogando, arrullado por el blando acento de una Sirena! Por breves instantes cesa mi antigua desconfianza, y escucho de la Esperanza la dulcísima promesa. ¿Quién te da tanta dulzura? ¿Quién a tu boca halagüeña esas palabras enseña que consuelan la amargura, y que en mi herida crüel del puro labio elocuente cayendo van dulcemente cual blandas olas de miel? Todo recuerdo temido así le borran tus frases, como si las empapases en el agua del olvido. Tú su risueño zafir vuelves al nublado cielo y arrancas su negro velo al rostro del porvenir. ¡Bendita por siempre seas, tú que de un triste te apiadas, y con voces encantadas sus pesares lisonjeas!
(1868)