Spanish poem
Al vapor
Duerma ya el viento en el marino llano; que la nave, desnuda de la vela que su soplo impelió, rápida vuela sin su socorro vano. Tú a su gigante mole das una alma, un impaciente espíritu de fuego, que no se cura del tenaz sosiego de la más muerta calma. Y en vez del ala de turgente lino, moviendo rauda cortadora rueda y alzando espuma férvida, remeda vasto coche marino. No el noble bruto en largo viaje siga cansando el brio de su ardor bizarro, que a ti, cautivo en el volante carro, jamás domó fatiga. Por ti la larga encadenada fila, cuyo rodar, competidor del vuelo, doble metal angosto y paralelo afianza y encarrila, semeja extraño monstruo, inmenso y vivo, que, cual la hermana máquina marina, por propio impulso y voluntad camina, majestuoso y altivo. Y el humo denso, que en vagante espira sonando sube por el roto viento, es el espeso entrecortado aliento con que el monstruo respira. Domador de la tierra y océano, a tu conquista voladora breves, que nuevos monstruos en su seno mueves, hijos del arte humano; del Austro al Aquilón rápido lleva, lleva desde la Aurora al Occidente de la verdad la luz resplandeciente a tantos pueblos nueva. Y cual del Sol el fulgoroso coche, el carro o nave que tu fuerza guía do quier convierta en refulgente día las sombras de la noche.