Spanish poem
Sentencias del inca Pachacutec
Sobre el que envidia al bueno
El que tiene envidia al bueno saca mal del bien ajeno con que a sí mismo se daña, como la asquerosa araña saca de la flor veneno.
(O más libremente:)
El que tiene envidia al bueno saca para sí mal dél, como en un jardín ameno el áspid saca veneno de donde la abeja miel.
Sobre el que a un tiempo envidia y es envidiado
Aquel que, envidiado, envidia con doble tormento lidia: ¡feliz aquel solamente a quien en doble reposo el cielo vivir consiente ni envidiado ni envidioso!
Sobre los jueces venales
Los jueces sin conciencia que a escondidas las dádivas reciben de las partes, pues son ladrones, por justicia sean castigados con muerte como tales.
Sobre la embriaguez, la ira y la locura
La ira, la embriaguez y la locura corren parejas: más las dos primeras voluntarias son siempre y pasajeras, y la tercera, involuntaria, dura: si a todos ves portarse de igual modo, merézcante, por causa diferente, tierna piedad el infeliz demente, y desprecio el airado y el beodo.
Sobre los médicos o herbolarios
El herbolario o médico que sólo de algunas yerbas la virtud alcanza y saber no procura la de todas, ese tal sabe poco, o sabe nada: porfiar conviene hasta saberlas todas, como las que aprovechan las que dañan, para alcanzar el codiciado nombre y entera ciencia, no imperfecta y vana.
Sobre el que aspira a saber lo superfluo, no sabiendo lo necesario
Digna es de befa y risa la manía del que contar presumo las estrellas, no sabiendo contar en su ignorancia ni los ñudos y tantos de sus cuentas.
Sobre los adúlteros
Si al que la ajena hacienda a hurtar se atreve justa ley al patíbulo condena, con más justicia sentenciar se debe a la postrera irreparable pena al adúltero vil que roba aleve la honra, la fama y la quietud ajena: pues, si riqueza aquél y éste honra y calma, el uno roba al cuerpo, el otro a el alma.
(1866)