Spanish poem
La niña descoloría
by Ángel de Saavedra (1791–1865)
Pálida está de amores mi dulce niña: ¡nunca vuelven las rosas a sus mejillas!
Nunca de amapolas o adelfas ceñida mostró Citerea su frente divina. Téjenle guirnaldas de jazmín a sus ninfas, y tiernas violas Cupido le brinda.
Pálida está de amores mi dulce niña: ¡nunca vuelven las rosas a sus mejillas!
El sol en su ocaso presagia desdichas con rojos celajes la faz encendida. El alba en oriente más plácida brilla; de cándido nácar los cielos matiza.
Pálida está de amores mi dulce niña: ¡nunca vuelven las rosas a sus mejillas!
¡Qué linda se muestra si a dulces caricias afable responde con blanda sonrisa! Pero muy más bellas al amor convida si de amor se duele, si de amor respira.
Pálida está de amores mi dulce niña: ¡nunca vuelven las rosas a sus mejillas!
Sus lánguidos ojos el brillo amortiguan; retiemblan sus brazos: su seno palpita; ni escucha, ni habla, ni ve, ni respira; y busca en sus labios el alma y la vida...
Pálida está de amores mi dulce niña: ¡nunca vuelven las rosas a sus mejillas!