Spanish poem
En Siberia
by Ángel María Dacarrete (1827–1904)
Solo contigo, y con tu Madre Santa, Señor y Jesús mio, Muevo al acaso la insegura planta Por el páramo frio.
Cárcel mortal entre nevados cerros Me dieron los tiranos Porque osé quebrantar los viles hierros Que arrastran mis hermanos.
A Tí, postrada la rodilla en tierra, Se alzó mi alma contrita, Y el grito di de Libertad y Guerra Que espanta al Moscovita.
Mas cayeron sus bárbaras legiones Sobre mi patria hermosa, Como tropel de tigres y leones A quien el hambre acosa.
Hozes y arados en el yunque ardiente Troqué en espada y lanza, Pero en olas de sangre nuevamente Se ahogó nuestra esperanza!
¡Ay Polonia infeliz! Sólo veo ahora Por tus campos desiertos, Cruzar la muchedumbre vencedora Galopando entre muertos.
Mudo ya el bronce, y del feral combate El vocerío inmenso, Aun se oye el trueno del fusil que abate Al mártir indefenso.
Al pié de los altares el Pagano A tus hijas agarra, Las azota con látigo villano Y sus lutos desgarra.
Arrodillado sobre escombros, ora El anciano doliente, Y, preguntando por sus padres, llora El niño balbuciente!
¡Ay! que tanto dolor y la aspereza De mi destierro impío, No turben de mi alma la entereza, ¡No lo quieras, Dios mio!
Firme en tu Fe y en el amor ardiente De mi patria querída, Acabe entre estos hielos tristemente La miserable vida;
Mas no su amigo el déspota me llame, Mi cuello unciendo al yugo; Apriételo más bien con cuerda infame La mano del verdugo:
Y ántes que manche del perjurio el yerro Mi lengua que te invoca, Dura tenaza de encendido hierro La arranque de mi boca.