Versos Spanish Antonio Mira de Amescua Ufano, Alegre, Altivo, Enamorado

Spanish poem

Ufano, Alegre, Altivo, Enamorado

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Ufano, alegre, altivo, enamorado, Rompiendo el aire el pardo jilguerillo, Se sentó en los pimpollos de una haya, Y con su pico de marfil nevado De su pechuelo blanco y amarillo La pluma concertó pajiza y baya; Y celoso se ensaya A discantar en alto contrapunto Sus celos y amor junto, Y al ramillo, y al prado y a las flores Libre y ufano cuenta sus amores. Mas ¡ay! que en este estado El cazador cruel, de astucia armado, Escondido le acecha, Y al tierno corazón aguda flecha Tira con mano esquiva Y envuelto en sangre en tierra lo derriba. ¡Ay, vida mal lograda, Retrato de mi suerte desdichada! De la custodia del amor materno El corderillo juguetón se aleja, Enamorado de la yerba y flores, Y por la libertad del pasto tierno El cándido licor olvida y deja Por quien hizo a su madre mil amores: Sin conocer temores, De la florida primavera bella El vario manto huella Con retozos y brincos licenciosos, Y pace tallos tiernos y sabrosos. Mas ¡ay! Que en un otero Dio en la boca de un lobo carnicero, Que en partes diferentes Lo dividió con sus voraces dientes, Y a convertirse vino En purpúreo el dorado vellocino. ¡Oh inocencia ofendida, Breve bien, caro pasto, corta vida! Rica con sus penachos y copetes, Ufana y loca, con ligero vuelo Se remonta la garza a las estrellas, Y, puliendo sus negros martinetes, Procura ser allá cerca del cielo La reina sola de las aves bellas: Y por ser ella de ellas La que más altanera se remonta, Ya se encubre y trasmonta A los ojos del lince más atentos Y se contempla reina de los vientos. Mas ¡ay! que en la alta nube El águila la vio y al cielo sube, Donde con pico y garra El pecho candidísimo desgarra Del bello airón que quiso Volar tan alto con tan corto aviso. ¡Ay, pájaro altanero, Retrato de mi suerte verdadero! Al son de las belísonas trompetas Y al retumbar del sonroso parche, Formó escuadrón el capitán gallardo; Con relinchos, bufidos y corvetas Pidió el caballo que la gente marche Trocando en paso presuroso el tardo: Sonó el clarín bastardo La esperada serial de arremetida, Y en batalla rompida, Teniendo cierta de vencer la gloria, Oyó a su gente que cantó victoria. Mas ¡ay! que el desconcierto Del capitán bisoño y poco experto, Por no observar el orden Causó en su gente general desorden, Y, la ocasión perdida, El vencedor perdió victoria y vida. ¡Ay, fortuna voltaria, En mis prósperos fines siempre varia! Al cristalino y mudo lisonjero La bella dama en su beldad se goza, Contemplándose Venus en la tierra, Y al más rebelde corazón de acero Con su vista enternece y alboroza, Y es de las libertades dulce guerra: El desamor destierra De donde pone sus divinos ojos, Y de ellos son despojos Los purísimos castos de Diana, Y en su belleza se contempla ufana. Mas ¡ay! que un accidente, Apenas puso el pulso intercadente, Cuando cubrió de manchas, Cárdenas ronchas y viruelas anchas El bello rostro hermoso Y lo trocó en horrible y asqueroso. ¡Ay, beldad malograda, Muerta luz, turbio sol y flor pisada! Sobre frágiles leños, que con alas De lienzo débil de la mar son carros, El mercader surcó sus claras olas: Llegó a la India, y, rico de bengalas, Perlas, aromas, nácares bizarros, Volvió a ver las riberas españolas. Tremoló banderolas, Flámulas, estandartes, gallardetes: Dio premio a los grumetes Por haber descubierto De la querida patria el dulce puerto. Mas ¡ay! que estaba ignoto A la experiencia y ciencia del piloto En la barra un peñasco, Donde, tocando de la nave el casco, Dio a fondo, hechos mil piezas, Mercader, esperanzas y riquezas. ¡Pobre bajel, figura Del que anegó mi próspera ventura! Mi pensamiento con ligero vuelo Ufano, alegre, altivo, enamorado, Sin conocer temores la memoria, Se remontó, señora, hasta tu cielo, Y contrastando tu desdén airado, Triunfó mi amor, cantó mi fe victoria; Y en la sublime gloria De esa beldad se contempló mi alma, Y el mar de amor sin calma Mi navecilla con su viento en popa Llevaba navegando a toda ropa. Mas ¡ay! que mi contento Fue el pajarillo y el corderillo exento, Fue la garza altanera, Fue el capitán que la victoria espera, Fue la Venus del mundo, Fue la nave del piélago profundo; Pues por diversos modos Todos los males padecí de todos. Canción, ve a la coluna Que sustentó mi próspera fortuna, Y verás que si entonces Te pareció de mármoles y bronces, Hoy es mujer; y en suma Breve bien, fácil viento, leve espuma.