Spanish poem
Deseáis, Señor Sarmiento
by Baltasar del Alcázar (1530–1606)
Deseáis, señor Sarmiento, saber en estos mis años, sujetos a tantos daños, cómo me porto y sustento. Yo os lo diré en brevedad, porque la historia es bien breve, y el daros gusto se os debe con toda puntualidad. Salido el sol por Oriente de rayos acompañado, me dan un güevo pasado por agua, blando y caliente, con dos tragos del que suelo llamar yo néctar divino, y a quién otros llaman vino, porque nos vino del cielo. Cuando el luminoso vaso toca en la meridional, distando por un igual del Oriente y del Ocaso, me dan, asada y cocida, de una gruesa y gentil ave, con tres veces del süave licor que alegra la vida. Después que, cayendo, viene a dar en el mar Hesperio, desamparado el imperio que en este horizonte tiene, me suelen dar a comer tostadas en vino mulso, que el enflaquecido pulso restituyen a su ser. Luego me cierran la puerta y me entrego al dulce sueño; dormido soy de otro dueño: no sé de mi cosa cierta. Hasta que, habiendo sol nuevo, me cuentan cómo he dormido, y así, de nuevo les pido que me den néctar y güevo. Ser vieja la casa es esto; veo que se va cayendo; voyle puntales poniendo, porque no caiga tan presto. Mas todo es vano artificio: presto me dicen mis males que han de faltar los puntales y allanarse el edificio.