Spanish poem
Bien Probáis Que Quien Se Humilla
by Bartolomé Leonardo de Argensola (1562–1631)
Bien probáis que quien se humilla crece, oh virgen, hasta el Cielo, pues le fundáis un Carmelo en cada humilde casilla; demás que otra maravilla merecen ver superior: que las baña un resplandor tan apacible y tan fuerte, que en cada cual se convierte vuestro Carmelo en Tabor.