Spanish poem
Las artes y la gloria
by Brígida Agüero (1837–1866)
¿Quién al ver de la aurora los destellos Iluminando las tempranas flores, Bajo un cielo de fúlgidos colores Allí en los campos, de mi patria, bellos, No aspira á ser pintor de la natura, Y á bosquejar su espléndida hermosura?
¿Quién que escuche del índico sinsonte El melodioso, incomparable trino En la espesura de encumbrado monte, No siente de emocion arrebatada, El sublime poder de la armonía? Solo el que tenga un alma Insensible al placer, lánguida y fria. ¿Quién al mirar del sol en occidente La moribunda luz en su desmayo, No se conmueve y siente De tierna inspiracion vívido rayo? —¿Quién habrá que resista Al amor sacrosanto de la gloria? ¿Quien podrá con mirada indiferente Contemplar del artista Ebrio de gozo la radiosa frente? Solo el que tenga un corazon de hielo, Y una alma destituida De entusiasmo feliz y de ilusion, No siente de la gloria el noble anhelo, Y sus puras y gratas impresiones: Mas el que tenga un alma Amante de lo bello y lo grandioso, Entusiasta y sensible cual la mia, Encontrará do quiera Vida, hermosura, encantos y armonía. Al contemplar los nombres que la historia En sus brillantes pajinas conserva, Mi corazon palpita Henchido de una célica esperanza, Y en sus trasportes de entusiasmo ardiente, Tomo el laud y canto, Las Artes y la Gloria, reverente. Canto la gloria sí grande y sublime , Elevando del hombre el pensamiento Con su divino acento El abatido espíritu reanima; Arranca al plectro cadenciosa rima,
Mueve el cincel, y muestra Al músico, al pintor y al que proteje El numen de la dulce poesía Una vida eternal y una corona. A su influjo recobran Nuevo explendor las artes Ilustrando la humana inteligencia; Los pueblos civiliza Y difunde la luz por todas partes. Aun conserva los májicos cinceles De Fidias, Miguel Angel y Canova, Y enaltece al insigne Praxiteles Cuya fecunda inspiracion arroba; Que el genio esclarecido En alas de la gloria refulgente Arrebata sus nombres al olvido. Por ella contemplamos Ornados de laurel en letras de oro Los nombres de Velazquez y Rivera, Y aun viven con renombre de inmortales Homero, Tasso, Milton y Petrarca, Racine, Calderon y Garcilaso; Su indómito poder todo lo abarca Deteniendo los siglos en su paso...... ¡Omnipotente gloria! resplandeces Con el nombre de Guido, La invencion de su Gama Mide y convina el tiempo y el sonido. Donizetti nos llena De profunda emocion y sentimiento Al mirar su Lucía Víctima infausta de fatal destino. Con estro peregrino Expresa su dolor y su tormento, Y de Edgardo infeliz en la agonía El alma conmovida y delirante Gime y padece con el triste amante Al escuchar su dolorido acento.
La incomparable Norma Hace inmortal el nombre de Bellini; La sublime Traviatta Eterniza de Verdi la memoria, Y vivirá por siempre En la italiana historia El recuerdo feliz de Paganini. Al pronunciar los nombres De los ilustres hombres Cuya inspirada frente Admira el mundo de laurel ornada, Os ruego que su ejemplo Constantes imiteis en la jornada Que lleva al genio de la gloria al templo. Acaso encontrareis cardos y espinas, Pero en cambio hallareis plácidas flores De suave aroma y galas peregrinas. ¿No os inspiran las gracias Que á las cubanas concedió el Eterno? Son ardientes sus ojos, Y su mirada de sin par ternura Penetra el corazon; sus labios rojos Vierten divina y celestial sonrisa Que enajena de amor y de ventura, Y el eco grato de su puro acento Es de ilusion riquísimo tesoro, Seductora expresion del sentimiento. ¡Oh no dejeis sus nombres Dormir por siempre en funeral olvido! Y cual repite el mundo Los de Beatriz y Laura, Haced que lleve susurrando el aura Vuestras dulces querellas De la tierra por todas las rejiones, Y celebren los pueblos y naciones La gracia y el candor de nuestras bellas. Estudiad en sus obras la grandeza Del Supremo Hacedor; tal en la vida
Es del artista la mision notoria, Y haced que vuestro canto, De patriotismo y de entusiasmo lleno, Hasta el Empíreo suba Con el nombre carísimo de Cuba.