Versos Spanish César Vallejo Al Revés De Las Aves Del Monte

Spanish poem

Al Revés De Las Aves Del Monte

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Al revés de las aves del monte, que viven del valle, aquí, una tarde, aquí, presa, metaloso, terminante, vino el Sincero con sus nietos pérfidos, y nosotros quedámonos, que no hay más madera en la cruz de la derecha, ni más hierro en el clavo de la izquierda, que un apretón de manos entre zurdos. Vino el Sincero, ciego, con sus lámparas. Se vio al Pálido, aquí, bastar al Encarnado; nació de puro humilde el Grande; la guerra, esta tórtola mía, nunca nuestra, diseñóse, borróse, ovó, matáronla. Llevóse el Ebrio al labio un roble, porque amaba, y una astilla de roble, porque odiaba; trenzáronse las trenzas de los potros y la crin de las potencias; cantaron los obreros; fui dichoso. El Pálido abrazóse al Encarnado y el Ebrio, saludónos, escondiéndose. Como era aquí y al terminar el día, ¡qué más tiempo que aquella plazoleta! ¡qué año mejor que esa gente! ¡qué momento más fuerte que ese siglo! Pues de lo que hablo no es sino de lo que pasa en esta época, y de lo que ocurre en China y en España, y en el mundo. (Walt Whitman tenía un pecho suavísimo y res piraba y nadie sabe lo que él hacía cuando lloraba en su comedor) Pero, volviendo a lo nuestro, y al verso que decía, fuera entonces que vi que el hombre es malnacido, mal vivo, mal muerto, mal moribundo, y, naturalmente, el tartufo sincero desespérase, el pálido (es el pálido de siempre) será pálido por algo, y el ebrio, entre la sangre humana y la leche animal, abátese, da, y opta por marcharse. Todo esto agítase, ahora mismo, en mi vientre de macho extrañamente.