Spanish poem
Hoy Le Ha Entrado Una Astilla
Hoy le ha entrado una astilla. Hoy le ha entrado una astilla cerca, dándole cerca, fuerte, en su modo de ser y en su centavo ya famoso. Le ha dolido la suerte mucho, todo; le ha dolido la puerta, le ha dolido la faja, dándole sed, aflixión y sed del vaso pero no del vino. Hoy le salió a la pobre vecina del aire, a escondidas, humareda de su dogma; hoy le ha entrado una astilla. La inmensidad persíguela a distancia superficial, a un vasto eslabonazo. Hoy le salió a la pobre vecina del viento, en la mejilla, norte, y en la mejilla, oriente; hoy le ha entrado una astilla. ¿Quién comprará, en los días perecederos, ásperos, un pedacito de café con leche, y quién, sin ella, bajará a su rastro hasta dar luz? ¿Quién será, luego, sábado, a las siete? ¡Tristes son las astillas que le entran a uno, exactamente ahí precisamente! Hoy le entró a la pobre vecina de viaje, una llama apagada en el oráculo; hoy le ha entrado una astilla. Le ha dolido el dolor, el dolor joven, el dolor niño, el dolorazo, dándole en las manos y dándole sed, aflixión y sed del vaso, pero no del vino. ¡La pobre pobrecita!