Spanish poem
La caída de las hojas
by Charles Hubert Millevoye (1782–1816)
Con despojos de la selva Cubrió otoño la campiña; Perdió el bosque su misterio, Ruiseñores ya no trinan.
Y un mancebo moribundo, Lento el pie, vagar se mira Recorriendo la floresta Otro tiempo tan querida.
"¡Adiós, dice, bosque amado! En tu duelo mi ruina Voy leyendo, y cada hoja Al caer, mi fin avisa.
"Tal me anuncia de Epidauro Triste oráculo: Tu vista
Otra vez, y vez postrera, Gozará la pompa umbría
"De los árboles. La noche Pavorosa se aproxima; Más que otoño macilento, A la tumba el cuerpo inclinas;
"Y la hierba de los campos, Y la vid de la colina, Verán, antes que se agosten, Tu temprana edad marchita.—
"¡Yo me muero! Helado soplo He sentido. Mi florida Primavera asoma, y huye, Y el invierno llega aprisa.
"Breves flores me adornaron, Arbolillo fuí de un día, Y entre lánguidos verdores Ningún fruto dio mi vida.
"¡Vuela, pues, á tu destino, Hoja efímera; y no aflija Las miradas de una madre La mansión que me reciba!"
Dice, y vase, y para siempre; Que sus hados ya adivina La postrera débil hoja De las ramas desprendida.
Sepultáronle á la sombra, A la sombra de una encina: Solitaria está su tumba, Madre amante la visita;
E interrumpe con sus pasos El pastor, si allá los guía, El silencio de aquel valle Donde el túmulo domina.