Spanish poem
A la virgen
Virgen, ¿por qué, cuando el divino infante a la tuya su faz junta risueño, o goza entre tus brazos blando sueño, cubre grave tristeza tu semblante?
¡Ay! que ya de tu mente está delante de sus verdugos el airado ceño, y ya pendiente del infame leño le ve morir tu corazón amante.
Que es de tu claridad nube sombría y a tus placeres todos mezcla duelo de Simeón la triste profecía;
mas mirarle te dé justo consuelo resucitar en el tercero día, y en gloria excelsa remontarse al cielo.
(1857)