Spanish poem
DOS ENTIERROS
—Se los cirios al brillo tremulante. Mi padre muerto en su ataúd yacía… ¡No era un sueño! Dos lágrimas veía cuajadas en su lívido semblante. Le enterraron. Lloroso y delirante, a lo profundo de la huesa fría yo le vi como un fardo que caía con apagado son… ¡qué horrible instante! Más tarde, del olvido al camposanto, fui a enterrar mis primeras ilusiones, de horrendo hastío el corazón cubierto; Y hallé entonces la causa de aquel llanto que, al trémulo fulgor de los blandones, vi en el semblante de mi padre muerto.