Spanish poem
Quintana
Si conquistara yo, con lid ardiente, la corona que Píndaro ceñía; como tributo al genio la pondría del hispano cantor sobre la frente
El númen de su voz grandilocuente los ánimos inflama todavía, y el eco vividor de su armonía va de edad en edad, de gente en gente
Heraldo de magnánimas acciones, victorioso alcanzó como trofeo el laurel de perinclitos varones;
mas ¡oh! pintar su apoteosis creo con decir que ante el Corso y sus legiones fue para España sombra de Tirteo