Spanish poem
A Alonso Pérez de Montalbán, en la muerte del doctor Juan Pérez de Montalbán, su hijo
No cubra el rostro, venerable anciano, el diluvio de lágrimas que viertes, que serán con tu lástima dos muertes que enternezcan el pecho más tirano
Ya no te obliga sentimiento humano si a tanto extremo prodigioso adviertes, porque llorando el mundo de mil suertes tu llanto suple el cielo soberano
Mas ¡ay! que no es consuelo suficiente al dolor que te oprime, tan prolijo, aunque a la piedad mía más le cuadre
Porque, aunque llore el mundo amargamente, no hay quien a un padre llore como un hijo ni quien a un hijo llore como un padre.