Spanish poem
A la muerte
Seres queridos te miré sañuda arrebatarme, y te juzgué implacable como la desventura, inexorable como el dolor y cruel como la duda
Mas hoy que a mí te acercas fría, muda, sin odio y sin amor, ni hosca ni afable, en ti la majestad de lo insondable y lo eterno mi espíritu saluda.
Y yo, sin la impaciencia del suicida, ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte del criminal, aguardo tu venida;
que igual a la de todos es mi suerte; cuando nada se espera de la vida, algo debe esperarse de la muerte.