Spanish poem
El primer viático
Fue la primera vez esa mañana que a mi Señor llevé junto a mi pecho de un moribundo al doloroso lecho; y la que iba a partir era mi hermana
Lo pongo en el altar, que olores mana, todo de prendas muy queridas hecho; y recibo, ya en lágrimas deshecho, las confesiones de su fe cristiana.
Calló su voz que dulce respondía, y en su semblante de ángel resignado, la luz de la esperanza sonreía.
Y le di el Cuerpo del Señor (que alado le acompañase por la eterna vía), con gotas de mis ojos empapado