Spanish poem
Tras una enfermedad
Ya la fiebre domada no consume el ardor de la sangre de mis venas, ni el peso de sus cálidas cadenas mi cuerpo débil sobre el lecho entume
Ahora que mi espíritu presume hallarse libre de mortales penas, y que podrá ascender por las serenas regiones de la luz y del perfume
Has ¡oh Dios! que no vean ya mis ojos la horrible realidad que me contrista y que marche en la inmensa caravana,
o que la fiebre, con sus velos rojos, oculte para siempre ante mi vista la desnudez de la miseria humana