Spanish poem
La abeja
by Enrique Álvarez Henao (1871–1914)
Miniatura del bosque soberano y consentida del vergel y el viento, los campos cruza en busca del sustento, sin perder nunca el colmenar lejano.
De aquí a la cumbre, de la cumbre al llano, siempre en ágil, continuo movimiento va y torna, como lo hace el pensamiento en la colmena del cerebro humano.
Lo que saca del cáliz de las flores lo conduce a su celda reducida, y sigue sin descanso sus labores,
sin saber, ¡ay! que en su vaivén incierto lleva la miel para la amarga vida y el blanco cirio para el pobre muerto!