Spanish poem
Culto inmortal
Bien como el can fiel que se ha perdido, solícito, continuo y anhelando, va con torcidos pasos rastreando el olor de su dueño conocido:
que aunque esté con halagos detenido adonde le acogieron lisonjeando, sintió apenas la voz del amo, cuando sale a buscarle alegre y desvalido,
así mi corazón que, enajenado de su bien, por industria o por engaño, hasta ahora moró en poder ajeno,
en recibiendo del semblante amado un rayo que destierra el desengaño, adora el sol que enriqueció su seno