Spanish poem
Epitafio a un gran músico
No pases sin dolor, oh Peregrino, si ofendida virtud te ha de hacer duelo, pues yace muerto el que juntó en el suelo el corzo al tigre, al lobo el Vellocino
Un día (ved si el canto era divino) tantas piedras atrajo (sin recelo que vino se enterraba) que del cielo a lamentarse en su destreza vino
Agora, por poder salir, ¿quién duda que cantará también? pues no está muerto; mas en vano tu canto al aire ofreces,
¡oh triste! pues quien te oye es piedra muda para decir que aun vives, y así es cierto que la sobrada gracia ofende a veces