Spanish poem
- XXXIX -
Anima devota, que en el signo e santo nombre estás contenplando, e los sus rayos con viso aquilino solares miras fixo, non vagando,
serás perfecto e discípulo digno del pobre seráphico; guardando el orden suyo ganaste el devino lugar eterno, do vivís triunfando
Ningunas dignidades corrompieron el fuerte muro de tu santidad; sábenlo Siena, Ferrara e Orbino
Nin las sus ricas mitras conmovieron las tus ynopias, nin tu pobredad; por mí te ruego ruegues, Bernaldino