Spanish poem
Soneto
Esquivando miradas indiscretas, por oscuros y negros callejones, al fin logré llegar a tus balcones cargados de oloríferas macetas
¡Cuántas pláticas dulces y secretas llenas de juramentos e ilusiones, tuvimos en aquellas ocasiones al voluptuoso olor de las violetas!
¿En dónde estás, oh casta Margarita, que en mi azarosa juventud lejana me concediste la primera cita?
Te evaporaste como sombra vana, y hoy, hecha polvo tu feliz casita, se ignora dónde estuvo tu ventana.