Spanish poem
El primer hijo
En rosa de magnífica opulencia el capullo de ayer se ha convertido ¡Tan niña y madre ya ! Dios ha querido partir en dos mitades tu existencia
Yo te he visto nacer, y en tu presencia hoy me siento turbado y conmovido; ¿por qué la que en mis brazos he tenido veneración me inspira y reverencia?
¡Ah! Porque emblemas del amor sagrado del sacrificio que con él se aduna, de un bien perfecto, puro, inmaculado,
sólo dos nos ofrece la fortuna: primero, el Hombre Dios crucificado; después, una mujer junto a una cuna!