Spanish poem
El rosario
El altar de la Virgen se ilumina y ante él de hinojos, la devota gente su plegaria deshoja lentamente en la inefable calma vespertina
Rítmica, mansa, la oración camina con la dulce cadencia persistente con que deshace el surtidor la fuente, con que la brisa la hojarasca inclina.
Tú, que esta amable devoción supones monótona y cansada, y no la rezas, porque siempre repite iguales sones,
tú no entiendes de amores ni tristezas: ¿qué pobre se cansó de pedir dones? ¿Qué enamorado de decir ternezas?