Spanish poem
- XXXIII -
Osaste alzar el peligroso vuelo, Ícaro, vanamente confiado en mal seguras alas; y olvidado del sano aviso, te acercaste al cielo
Donde el ardor del que gobierna Delo, deshaciendo tus plumas, castigado te arrojó al mar, a quien tu nombre has dado, y sepultura a ti en el hondo suelo.
Por más cierto camino el sabio viejo de tal peligro discurrió ligero, y a Febo dedicó el cumano templo
¡Oh si guardar supieras su consejo y no quedara en tu castigo duro de las rendidas alas el ejemplo!