Spanish poem
A San Isidro
Los campos de Madrid, Isidro santo, son heredad de Dios, su tierra cielo, pues cuando contempláis, eran el suelo espíritus divinos entretanto.
El labrador del cielo con su manto os hace sombra por mayor consuelo, no os cause la labor algún desvelo, pues gloria cogeréis sembrando llanto
Surcad de Dios con la oración el pecho, y los bellos cristales de los ojos rindan aprisa por Madrid tributo.
Contentaréis a Dios, y satisfecho triunfaréis de la gloria por despojos, sembrando aquí sus lágrimas, el fruto