Spanish poem
Remembranza
Marco el postigo a su hermosura era, ¡ha cincuenta años! ¡con dolor lo digo! Hoy pasé por su calle y el postigo abierto vi, como diciendo: -¡Espera!-
Ni un compañero de mi edad primera existe ya, de mi pasión testigo; de aquellos que rondábanla conmigo por las losas gastadas de la acera
¡Ella, núbil, bajó a la sepultura llevándose un ensueño de ventura! Cruzo delante de su hogar desierto.
Vuelvo atrás la mirada entristecida, y se le antoja al alma dolorida hoy, el postigo aquel, un nicho abierto