Spanish poem
La sed
-Tengo sed, sed ardiente- dije a la maga, y ella me ofreció de sus néctares-. Eso no: ¡me empalaga!- Luego una rara fruta, con sus dedos de maga exprimió en una copa, clara como una estrella;
y un brillo de rubíes hubo en la copa bella. Yo probé.- ¡Es dulce, dulce! Hay días que me halaga tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga-. Vi pasar por los ojos del hada una centella.
Y por un verde valle perfumado y brillante, llevóme hasta una clara corriente de diamantes. -¡Bebe!- dijo. Yo ardía; mi pecho era un fragua.
Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina... ¡Oh frescura!, ¡oh pureza!, ¡oh sensación divina! -Gracias, maga; y bendita la limpieza del agua.