Spanish poem
El caudillo
Recientemente miran siempre al destino bizco, sus diez lustros nivosos, ebrios de joven mayo; y en le crespo entrevero, despojándose el sayo, ordenó: «¡Fuera pólvoras! ¡A puñada y mordisco!».
Nadie ajusta una barra; nadie brota un pedrisco, ni la cáustica fusta zigzaguea en un rayo, como el ancho cuchillo que en honor de Pelayo, cabalgara montañas, fabulosos y arisco.
Ya que baile o que ría, ya que ruja o que cante, en la lid o en la gresca, nadie atreve un desplante, nadie erige tan noble rebelión como el vasco,
y sobre esa leonina majestad que le orla, le revienta la boina de valor, como un casco que tuviera por mecha encendida la borla !