Spanish poem
Soneto
¡Y eres tú la que ayer, enamorada, tiernos suspiros sin cesar fingías, y al blando acento de mi voz solías quedarte dulcemente enajenada!
¡Eres tú la que ayer, entusiasmada, enlazando tus manos con las mías, me jurabas amor, y ausente herías el viento con gemidos desolada!
No eres tú, no, la que amorosa y pura pudo fingir con celestial encanto tanta dulce emoción, tanta ternura,
tanto delirio y tan acerbo llanto; eres no más que la sirena impura que engaña artera al modular su canto