Spanish poem
A Dios
Perlas son de tu manto las estrellas; tu corona los soles que al vacío prendió tu mano, y de tu imperio pío espada y cetro al par son las centellas.
Por el éter y el mar andas sin huellas; y cuando el huracán suelta bravío sus mil voces de un polo al otro frío, con tu voz inmortal sus labios sellas.
Doquiera estás; doquier llevan tu nombre mares, desiertos, bosques y palacios, cielos y abismos, el animal, el hombre.
Aunque estrechos la mente y los espacios te llevan, ¡oh Señor!, sin contenerte; te adoran, ¡oh Señor!, sin conocerte.