Spanish poem
Soneto
La Madre Augusta, el Príncipe nacido, felicidad fatal de que adolece; toda la eternidad que en él se acrece, ya pensó el hado que la había vivido.
Recobrose con gozo más crecido, y en la Real vida el susto convalece, desengañado de que no fenece lo eterno, aunque en un punto conseguido
O cuánto la Agustísima Mariana, vivó de gloria en el instante sólo, que dio una Majestad a España tierna.
Mas si armó contra sí la Parca vana, viva, viva feliz la edad de Apolo que no la ha de acabar, quien la hace eterna