Spanish poem
Al digno y sabio intendente don Alejandro Ramírez
Triste la hermosa Borinquen gemía arrastrando la mísera pobreza, ella que el don de perenal riqueza en sus campos feraces contenía.
El cielo que amoroso la quería no pudo consentir en su terneza que sufriese tan bárbara dureza, la que el yugo del mal no merecía;
De Power escuchó la alta plegaria (del patriótico amor grato suspiro) y ordenó que a cambiar la era precaria
En rico bienestar, fuese Ramiro... Ramiro bienhechor, tu noble historia grabará Puerto-Rico en su memoria.