Spanish poem
Gretchen
En el atrio del templo revendía cruces y estampas vieja repugnante, y en la arrugada tez de su semblante de hampa o burdel el sello se veía
Al pregonar su santa mercancía, noté algo en ella de mujer galante, de pasado esplendor, y en el instante llegué curioso y pregunté a la arpía.
Fui Margarita, dijo, y al contado después que a Fausto amé, vendí mis besos, que al fin fueron desprecio de la gente
El hospital mi carne ha marchitado, y hoy vendo a Cristo y a los santos esos ¡por ganarme una copa de aguardiente!