Spanish poem
A LA MEMORIA DE MI HIJO ALBERTO
by Fernando María Guerrero (1873–1929)
Las campanas que ayer por tí lloraron, siguen dentro de mí doblando a muerto, como siguen llorándote, ¡oh mi Alberto!, los ojos de los muchos que te amaron. Todavía en mi hogar hay un desierto rincón, que es foco de dolor sombrío... ¡Es como la tragedia de un vacío que no ha de ser por nadie ya cubierto! ¡Por nadie!... Fuiste tú el primer capullo de mi rosal de amor, fuiste el orgullo en la vida lo mismo que en la muerte. Tú viviste en bondad y así moriste. ¡Sólo me queda el bien de amarte triste después del mal inmenso de perderte!