Spanish poem
De Sobremesa
Anoche, terminada ya la cena y mientras saboreaba el café amargo, me puse a meditar un largo rato: el alma como nunca de serena. Bien lo sé que la copa no está llena de todo lo mejor, y, sin embargo, por pereza, quizás, ni un solo cargo le hago a la suerte, que no ha sido buena Pero, como por una virtud rara no le muestro a la vida mala cara ni en las horas que son más fastidiosas, nunca nadie podrá tener derecho a exigirme una mueca ¡Tantas cosas se pueden ocultar bien en el pecho!