Spanish poem
Ratos Buenos
Está lloviendo paz. ¡Qué temas viejos reviven en las noches de verano! Se queja una guitarra, allá a lo lejos, y mi vecina hace reír el piano. Escucho, fumo y bebo, mientras el fino teclado da otra vez su sinfonía: El cigarro, la música y el vino familiar, generosa trilogía ¡Tengo unas ganas de vivir la riente vida de placidez que me rodea! Y por eso quizás, inútilmente, en el cerebro un cisne me aletea ¡Qué bien se está, cuando el ensueño en una tranquila plenitud se ve tan vago! ¡Oh, quién pudiera diluir la Luna y beberla en la copa, trago a trago! Todo viene apacible del olvido en una claridad de cosas bellas, así como si Dios, arrepentido, se hubiese puesto a regalar estrellas. ¡Qué agradable quietud! ¡Y qué sereno el ambiente, al que empiezo a acostumbrarme, sin un solo recuerdo, malo o bueno, que, importuno, se acerque a conturbarme! Y me siento feliz, porque hoy tampoco ha soñado imposibles mi cabeza: En el fondo del vaso, poco a poco se ha dormido, borracha, la tristeza.