Spanish poem
¡Si Supieses!, Cada Día
¡Si supieses!, Cada día te sentimos más. Apenas te olvidamos un momento, levantamos la cabeza y en seguida nos parece que vas a entrar por la puerta. No sabes con qué cariño en casa se te recuerda: ¡Si nos pudieses oír! A veces, de sobremesa, cuando nos reunimos todos y el pobre viejo conversa con los muchachos, de pronto después de alguna ocurrencia, nos quedamos pensativos un rato largo: se queda todo el mundo así, y el viejo se retira de la mesa sin decir una palabra Una palabra. Da pena verlo sufrir en silencio. ¡Ah, cómo se te recuerda! Abuelita, que está sorda, si hablamos delante de ella por nuestras caras conoce que hablamos de ti. ¡La vieras! Por la noche, al acostarnos, es claro, los chicos rezan, aunque no lo necesites porque siempre fuiste buena y no hiciste mal a nadie: ¡Al contrario! ¡Una tristeza nos da cuando recordamos, algunas diabluras nuestras! Cuando pensamos las veces, aquellas veces, ¿Recuerdas?, Que te hacíamos rabiar de gusto, por mil zonceras Eramos un poco malos, pero ahora que estás muerta nos tienes que perdonar todas aquellas rabietas, y las bromas que te dábamos, esos gritos a la puerta de tu cuarto, cada vez que te ponías paqueta para recibir al novio, y esas travesuras, y esas mentiras que te contábamos, para no ir a la escuela Y tú, apenas nos retabas entonces ¡Una tristeza nos da cuando recordamos! Pero, ahora que estás muerta, ¿No es verdad que nos perdonas todas aquellas rabietas?