Spanish poem
Encina
Bajo tu casta sombra, encina vieja, Quiero sondar la fuente de mi vida Y sacar de los fangos de mi sombra Las esmeraldas líricas.
Echo mis redes sobre el agua turbia Y las saco vacías. ¡Más abajo del cieno tenebroso Están mis pedrerías!
¡Hunde en mi pecho tus ramajes santos!, ¡Oh solitaria encina!, Y deja en mi sub-alma Tus secretos y tu pasión tranquila.
Esta tristeza juvenil se pasa, ¡Ya lo sé! La alegría Otra vez dejará sus guirnaldas Sobre mi frente herida, Aunque nunca mis redes pescarán La oculta pedrería De tristeza inconsciente que reluce Al fondo de mi vida.
Pero mi gran dolor trascendental Es tu dolor, encina. Es el mismo dolor de las estrellas Y de la flor marchita.
Mis lágrimas resbalan a la tierra Y, como tus resinas, Corren sobre las aguas del gran cauce Que va a la noche fría. Y nosotros también resbalaremos, Yo con mis pedrerías, Y tú plenas las ramas de invisibles Bellotas matafísicas.
No me abandones nunca en mis pesares, Esquelética amiga. Cántame con tu boca vieja y casta Una canción antigua, Con palabras de tierra entrelazadas En la azul melodía.
Vuelvo otra vez a echar las redes sobre La fuente de mi vida, Redes hechas con hilos de esperanza, Nudos de poesía, Y saco piedras falsas entre un cieno De pasiones dormidas.
Con el sol del otoño toda el agua De mi fontana vibra, Y noto que sacando sus raíces Huye de mí la encina.