Spanish poem
Flores de sangre
Durante el furor de la guerra Risueña estación asomaba; Do fué la contienda más brava De flores se cubre la tierra.
Sus cálices muestran abiertos, Como antes, lozanas y bellas, Y esmaltan á modo de estrellas El campo do yacen los muertos.
¡Oh! ¿cómo levantan sus frentes La maya, la limpia azucena, Tan blancas, después que la arena La sangre ha bebido á torrentes?
La sangre vertida á raudales Su savia les presta y colores; ¿Pues cómo en su tinte las flores No llevan rojizas señales?
¿Alguna á sentir no comienza Que sube de la íntima entraña Del suelo que holló planta extraña, Su faz á teñir la vergüenza?
Y mano extranjera, á mi vista, Las siega; ¿y ninguna se enoja? ¿Ninguna de horror se deshoja Sintiendo pasar la conquista?
A insecto ó abeja que el ala Fugaz en sus pétalos posa, ¿Ninguna dirá pudorosa: "Aromas mi seno no exhala"?
Osario tan fúnebre y triste Lo tornan sus galas riente; No hay una que el caso lamente; Ninguna de luto se viste.
Ninguna, en sus sueños de gloria, Nuestro hondo dolor atestigua: Son nuevas; la patria es antigua; ¡De nada conservan memoria!
¡Guardad los vistosos girones, Oh flores! ¡sentid, aunque mudas, Que sois las agrestes viudas De heroicos segados garzones!
No visteis la luz en desiertos; ¡Oh flores! sois hijas de Francia: Vosotras, su esmalte y fragancia; ¡Debierais llorar á sus muertos!