Spanish poem
En Mis Versos, Iriarte
En mis versos, Iriarte, ya no quiero más arte que poner a los tuyos por modelo. A competir anhelo con tu numen, que el sabio mundo admira, si me prestas tu lira, aquella en que tocaron dulcemente Música y Poesía juntamente. Esto no puede ser: Ordena Apolo que, digno sólo tú, la pulses solo. ¿Y por qué sólo tú? Pues cuando menos, ¿no he de hacer versos fáciles, amenos, sin ambicioso ornato? ¿Gastas otro poético aparato? Si tú sobre el Parnaso te empinases, y desde allí cantases: Risco tramonto de época altanera, «Góngora que te siga», te dijera. Pero si vas marchando por el llano, cantándonos en verso castellano cosas claras, sencillas, naturales, y todas ellas tales, que aun aquel que no entiende poesía dice: Eso yo también me lo diría, ¿por qué no he de imitarte, y aun acaso antes que tú trepar por el Parnaso? No imploras las sirenas ni las musas, ni de númenes usas; ni aun siquiera confías en Apolo. A la naturaleza imploras sólo, y ella, sabia, te dicta sus verdades. Yo te imito: No invoco a las deidades, y por mejor consejo, sea mi sacro numen cierto viejo, Esopo, digo. Díctame, machucho, una de tus patrañas, que te escucho.