Spanish poem
Los Cangrejos
Los más autorizados, los más viejos De todos los Cangrejos, Una gran asamblea celebraron. Entre los graves puntos que trataron, Á propuesta de un docto presidente, Como resolución la más urgente, Tomaron la que sigue:—pues que al mundo Estamos dando ejemplo sin segundo El más vil y grosero En andar hacia atrás como el soguero; Siendo cierto también que los ancianos, Duros de pies y manos, Causándonos los años pesadumbre, No podemos vencer nuestra costumbre: Toda madre, desde este mismo instante, Ha de enseñar á andar hacia adelante Á sus hijos; y dure la enseñanza Hasta quitar del mundo tal usanza. —«Garras á la obra, dicen las maestras Que se creían diestras»; Y sin dejar ninguno, Ordenan á sus hijos uno á uno Que muevan sus patitas blandamente Hacia adelante sucesivamente. Pasito á paso, al modo que podían, Ellos obedecían; Pero, al ver á sus madres, que marchaban Al revés de lo que ellas enseñaban, Olvidando los nuevos documentos, Imitaban sus pasos más contentos. Repetían las madres sus lecciones; Mas no bastaban teóricas razones, Porque obraba en los jóvenes Cangrejos Sólo un ejemplo más que mil consejos. Cada maestra se aflige y desconsuela, No pudiendo hacer práctica su escuela. De modo que en efecto Abandonaron todas el proyecto. Los magistrados saben el suceso, Y en su pleno congreso La nueva ley al punto derogaron, Porque se aseguraron De que en vano intentaban la reforma, Cuando ellos no sabían ser la norma. Y es así, que la fuerza de las leyes Suele ser el ejemplo de los reyes.