Versos Spanish Félix Samaniego Los Gatos escrupulosos

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Los Gatos escrupulosos

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Á las once, y aun más de la mañana, La cocinera Juana, Con pretexto de hablar á la vecina, Se sale, cierra, y deja en la cocina Á Micifuf y Zapirón hambrientos. Al punto (pues no gastan cumplimientos Gatos enhambrecidos) Se avanzan á probar de los cocidos. —¡Fú, dijo Zapirón, maldita olla! ¡Cómo abrasa! Veamos esa polla Que está en el asador lejos del fuego.— Ya también escaldado, desde luego Se arrima Micifuf, y en un instante Muestra cada trinchante Que en el arte cisoria, sin gran pena, Pudiera dar lecciones á Villena. Concluído el asunto, El señor Micifuf tocó este punto: Utrum, si se podía ó no en conciencia Comer el asador.—¡Oh qué demencia! (Exclamó Zapirón en altos gritos) ¡Cometer el mayor de los delitos! ¿No sabes que el herrero Ha llevado por él mucho dinero, Y que, si bien la cosa se examina, Entre la batería de cocina No hay un mueble más serio y respetable? Tu pasión te ha engañado, miserable.— Micifuf en efecto Abandonó el proyecto; Pues eran los dos Gatos De suerte timoratos Que si el diablo, tentando sus pasiones, Les pusiese asadores á millones, (No hablo yo de las pollas) ó me engaño, Ó no comieran uno en todo el año.