Spanish poem
El cigarro
En la cresta de una loma Se alza un ombú corpulento, Que alumbra el sol cuando asoma Y bate si sopla el viento. Bajo sus ramas se esconde Un rancho de paja y barro, Mansión pacífica, donde Fuma un viejo su cigarro. En torno los nietos mira, Y con labios casi yertos: -¡Feliz, dice, quien respira El aire de los desiertos! Pueda, al fin, aunque en la fuente Aplaque mi sed sin jarro, Entre mi prole inocente Fumar en paz mi cigarro. Que os mire crecer contentos El ombú de vuestro abuelo, Tan libres como los vientos Y sin más Dios que el del cielo. Tocar vuestra mano tema Del rico el dorado carro; A quien lo toca, hijos, quema Como el fuego del cigarro. No siempre movió en mi frente El pampero fría cana; El mirar mío fué ardiente, Mi tez rugosa, lozana. La fama en tierras ajenas Me aclamó noble y bizarro; Pero ya, ¿qué soy? Apenas La ceniza de un cigarro. Por la patria fui soldado Y seguí nuestras banderas Hasta el campo ensangrentado De las altas cordilleras. Aún mi huella está grabada En la tumba de Pizarro. Pero ¿ qué es la gloria? Nada; Es el humo de un cigarro. ¿Qué me dejan de sus huellas La grandeza y los honores? Por la paz hondas querellas, los abrojos por las flores. La patria al que ha perecido Desprecia como un guijarro... Como yo arrojo y olvido El pucho de mi cigarro. Las horas vivid sencillas Sin correr tras la tormenta; No dobléis vuestras rodillas Si no al Dios que nos alienta. No habita la paz más casa Que el rancho de paja y barro; Gozadía, que todo pasa, Y el hombre, como un cigarro.