Versos Spanish Francisco A. de Icaza ¡Qué Triste Anatomía

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¡Qué Triste Anatomía

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¡Qué triste anatomía La que aprendí sobre el revuelto lecho En mis horas de insomnio, Con el dolor por único maestro! De los músculos supe La forma, la extensión y el movimiento Porque en ígneos contornos Los sentí dibujados en mi cuerpo. Y como brazos de espinosa zarza Vi el ramaje intrincado de mis nervios Al seguir esos hilos que conducen La sensación recóndita al cerebro. ¡Cuán triste y fatigoso aquel estudio, Teniendo por descanso y por consuelo Su amorosa visita; la visita Que todo enamorado espera inquieto! Y ella no faltó nunca: ¡era la fiebre! ¡Y me estrechaba en su ardoroso seno! ¡Qué embriaguez de morfina! ¡Cuánto frío! ¡Qué placer doloroso tan intenso! Cuando me dejó y abrí los ojos, Me vi solo y enfermo; Y de poder llorar, llorado hubiera. Por pedazos del alma que están lejos. Después todo pasó; volví a este mundo Con la experiencia de otro mundo nuevo; La dicha es egoísta, Pero no lo fue nunca el sufrimiento; Y pensé desde entonces en los tristes Que en las noches de invierno, Al lado de los suyos agonizan Sin pan, ni luz, ni fuego. ¡Ah, bendita mil veces mi fortuna; Que no he visto llorar a los que quiero Y en la tortura de mis negras noches Solo con mi dolor me di por muerto!